domingo, 3 de agosto de 2014

Cómo tener orgasmos

El orgasmo femenino no es un mito
Muchas mujeres nunca ha experimentado orgasmos. El porcentaje de mujeres que no tienen orgasmos varían considerablemente de una fuente a otra: desde el 5-15%, a un tercio (33%), hasta el 80% a nivel mundial. Lo que está claro es que muchas mujeres tienen dificultades en alcanzar el orgasmo y lo consiguen con infrecuencia. La anorgasmia puede tener causas fisiológicas que requieren tratamiento médico, pero en la mayor parte de los casos se deben a una mezcla de falta de experiencia, pudor, estrés y rechazo al sexo. Aunque no soy sexólogo, me voy a atrever a escribir una lista de consejos que quizás os puedan ayudar a abrir ese ansiado camino al orgasmo.

1.   Hazlo a solas. Es más fácil llegar al orgasmo a solas que en pareja, porque el meter a otra persona de por medio solo sirve para aumentar el estrés, crear distracciones y sumar sus problemas a los tuyos. Si no consigues llegar al orgasmo, su frustración se sumará a la tuya y tendrás la tentación de culparlo a él (o a ella) del fracaso. Por otro lado, estar sola te permitirá relajarte, disminuir las expectativas, tomarte el tiempo que haga falta y probar técnicas nuevas sin tener que darle explicaciones a nadie.

Frecuencia de masturbación en las mujeres. El 12% no se masturban nunca y el 34% se masturban menos de una vez al mes. Sólo un 4% se masturban a diario o casi a diario.

2.    Mastúrbate a conciencia. Nada de hacerlo medio dormida, con prisas o a escondidas. Elige el momento y el lugar en el que puedas dedicarte a ti misma sin ningún tipo de distracciones. La masturbación debe ser deliberada, planeada con cuidado y merecedora de toda tu atención. No es raro que muchas mujeres no lleguen al orgasmo si tenemos en cuenta lo poco que se masturban (ver gráfico).

3.   No intentes llegar al orgasmo. Sí, lo has leído bien: la mejor manera de tener un orgasmo es olvidarse de tenerlo. Suele ocurrir que el centrarse tanto en el objetivo de tener un orgasmo, y el anticipar la frustración que has sentido al no tenerlos, crea tanta tensión que ella misma se convierte en el mayor obstáculo para llegar al orgasmo. Mastúrbate para darte placer, simplemente. No te frustres si no tienes un orgasmo, sino alégrate por el placer que has sentido. Cuando menos te lo esperes, ese orgasmo tan elusivo hará su aparición.
Familiarízate con la anatomía de tu coño

4.  Explora distintas formas de darte placer. La mayoría de las mujeres llegan al orgasmo estimulándose el clítoris. Sin embargo, hay una minoría considerable de mujeres para las que la estimulación exclusiva del clítoris no funciona. Según mi experiencia, este tipo de mujeres se subdivide en dos categorías. Algunas tienen el clítoris demasiado sensible, por lo que su estimulación directa les resulta desagradable, incluso dolorosa. Paradójicamente, estas mujeres suelen ser a la larga las que tienen los orgasmos más fuertes. Otro tipo de mujeres tienen el clítoris poco sensible: al estimularlo sienten placer, pero no lo suficiente para llevarlas al orgasmo. Si te pasa alguna de estas cosas tendrás que desarrollar una técnica de masturbación propia. Quizás se trate de estimular el clítoris de forma indirecta, acariciándote los labios alrededor del clítoris. Quizás tengas que estimularte los pezones o la vagina al mismo tiempo. Algunas mujeres llegan mejor al orgasmo estimulando el punto G… Pero lee el siguiente consejo…

5.   Explora tu punto G… Pero no te crees demasiadas expectativas al respecto. Ya describí el punto G y la controversia que existe sobre él en otro artículo de este blog (“¿Clítoris o punto G?”). Hay que tener en cuenta varias cosas. Primero, el punto G puede no estar muy bien definido y ser difícil de localizar. Segundo, el punto G sólo proporciona placer cuando ya existe una cierta excitación sexual y después de ser estimulado un cierto tiempo; al principio, el masajearlo puede resultar incluso desagradable. Tercero, el placer derivado del punto G varía mucho de una mujer a otra, desde muy intenso a prácticamente inexistente; sin embargo, ese placer puede entrenarse con la práctica.

6.   Encuentra el juguete sexual adecuado. Vibradores, consoladores, masajeadores Hitachi… Si tienes el dinero para permitírtelo, prueba varios hasta que encuentres uno que te lleve a la gloria. Puede haber una enorme diferencia de un vibrador barato a uno de calidad. También suele ocurrir que es difícil o imposible estimular el punto G con los dedos, mientras que el consolador adecuado te permitirá hacerlos fácilmente.

7.   Haz ejercicios sexuales.  El tener un orgasmo requiere un mínimo tono muscular alrededor de tu vagina.  El masturbarte con frecuencia ya de por sí te ayudará a conseguir ese tono, pero no está de más el practicar ejercicios Kegel para aumentar la fuerza de tu musculatura pélvica. Sin embargo, es importante evitar tensarse al masturbarse. A veces te puede parecer que el tensar todos los músculos del cuerpo al sentirte cada vez más excitada te llevará al orgasmo, cuando en realidad el orgasmo requiere un cierto nivel de relajación.

8.   Estimula tu imaginación. La clave de una buena masturbación es una buena fantasía erótica. Puedes trabajarte el coño todo lo que quieras; si no pasa nada en tu cerebro no llegarás a ninguna parte. No te reprimas, ni te alarmes por las cosas que te vienen a la mente cuando estás excitada… Determinados actos nunca pasarán de la fantasía a la realidad, y eso está bien. Aunque con otros, nunca se sabe… A veces los sueños más inverosímiles se hacen realidad. En cualquier caso, no te cortes, déjate llevar por la imaginación, a lo mejor además de darte placer acabas por descubrir cosas nuevas sobre ti misma. ¿Que tu imaginación no es suficiente? Pues para eso está la literatura erótica, o el cine. Alimenta tu imaginación con una buena dosis de erotismo y verás qué pronto empieza a ir por libre.

9.   Vive en clave erótica. Tu sexualidad no existe sólo al masturbarte o al follar, la llevas puesta todo el día. No, no se trata de tener las bragas mojadas todo el tiempo, pero una cierta tensión sexual ayudará a poner una sonrisa en tus labios y preparará el terreno para tus sesiones íntimas de placer. Sé un pelín narcisista, aprende a apreciar la belleza de tu cuerpo. Vístete, péinate y depílate para ti, para gustarte a ti misma. Ponte ropa interior sexy. Mírate en el espejo y dite: “¡Ya verás esta noche, cuando te pille por banda!”

10.   Una vez que tu cuerpo se aprende el camino al orgasmo, le resulta más fácil recorrerlo. Es una simple cuestión de desarrollar los nervios y los músculos adecuados. Pasa como con el gimnasio: cuando más se repite un ejercicio, mejor se realiza. Los nervios y las sinapsis que llevan el placer desde tu coño a tu cerebro crecen y se refuerzan con cada masturbación, con cada orgasmo, y el placer se vuelve cada vez más fuerte y más fácil de conseguir.

11.   No te conformes con uno… ¡Para eso eres mujer! En eso nos lleváis definitivamente la ventaja a los hombres. No es raro que una mujer tenga tres, cuatro, seis… ¡una docena! de orgasmos en una sesión de masturbación o al hacer el amor (si su amante consigue seguirla hasta ese punto). El primer orgasmo te suele dejar satisfecha y relajada, quizás con ganas de parar, pero si haces un esfuerzo descubrirás lo que han descubierto muchas mujeres: ¡el segundo es siempre mejor!

12.   Comparte tu experiencia con tu pareja. Una vez que consigas tener orgasmos masturbándote puedes tenerlos también haciendo el amor. No te cortes a la hora de decirle al amante de turno lo que funciona y lo que no funciona para ti. Sí, vale que él sea un experto en las mujeres, pero aquí sólo hay una técnica que valga: la que funciona contigo. Si de verdad es un experto en el sexo, se dejará guiar. Pero no olvides que lo recíproco también cuenta: él (o ella) es el mayor experto en su propio placer. Déjate guiar; no hay mayor placer que el dar placer.

13.   No dejes que saboteen tu sexualidad. Rechaza esas ideas tóxicas de castidad, de pudor, de que sentir placer te convierte en una mala mujer, de que amar a los hombres es traicionar a las mujeres. Se infiltrarán en tu inconsciente con su veneno de culpa y de vergüenza, que destruirá no sólo tu placer sino también tu autoestima. Rodéate de amigas y amigos que compartan una visión sana del sexo. Ayuda a escapar a las que siguen prisioneras de la represión. Recuerda: el sexo es política y la revolución empieza en tu propio coño.

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