domingo, 4 de diciembre de 2016

El hombre más deseado (de acuerdo con la novela romántica)

Las novelas románticas son escritas en su inmensa mayoría por mujeres y son leídas por mujeres. Representan uno de los géneros más leídos y más vendidos, sobre todo como libros electrónicos. El libro A Billion Wicked Thoughts propone que analizar los contenidos de las novelas románticas nos puede ofrecer una buena perspectiva sobre el deseo sexual femenino. De hecho, el contenido de las novelas románticas es muy similar y siempre se usan los mismos estereotipos.

Entonces, ¿cómo sería el hombre más deseado por las mujeres, según nos lo presenta la novela romántica?
  • Es un macho alfa: poderoso, adinerado, respetado, inteligente, competente y dominante. Los otros hombres lo consideran un líder y las mujeres quieren cazarlo. 
  • Es agresivo. Se enfrenta al reto de otros hombres y les gana la partida. No tolera que se le desafíe o se le falte al respeto. No se deja manipular por las mujeres. 
  • Es bueno, con un sentido de lo que es ético y la fortaleza suficiente para luchar por ello. Pero siempre a su manera. 
  • Tiene un fuerte deseo sexual. Sabe lo que quiere en el terreno sexual y sabe como conseguirlo. Tiene mucha experiencia y es capaz de hacer gozar a la mujer, pero no pone cortapisas a la búsqueda de su propio placer. Espera que la mujer se someta a él sexualmente. 
  • Su deseo por la heroína de la novela es intenso, casi obsesivo. Una vez que se ha fijado en ella, para él ya no existen las otras mujeres. Ella se convierte en algo especial, en su objeto de veneración. 
  • Es sexualmente promiscuo, pero en le fondo eso no lo satisface. Su amor por la protagonista lo vuelve monógamo. 
  • Tiene una herida oculta, algo que lo hace sufrir profundamente y que sólo la mujer a la que ama puede curar. Ella es su salvación. 
  • Esa curación le produce una transformación en la que revela que bajo toda ese poder y agresividad tiene un corazón muy tierno, que es capaz de abrir completamente a la heroína.  
La trama de la novela romántica es entonces muy simple: la protagonista es rescatada por su héroe quien en el proceso se enamora de ella. Superadas las dificultades iniciales causadas por su excesiva agresividad, la protagonista acaba por encontrar la herida oculta de su amado y le muestra que puede curarlo. Eternamente agradecido, nuestro héroe promete amarla hasta el fin de los tiempos... Y vivieron felices y comieron perdices. 

Por supuesto, muchas de estas cosas chocan con los ideales feministas. Cabe preguntarse entonces si este ideal de hombre viene determinado por la cultura o si tiene algo de innato. La segunda posibilidad viene apoyada por el hecho de que este ideal aparece en muchas culturas, desde la antigüedad hasta nuestros días. Claro que casi todas las culturas han sido patriarcales, así que puede ser que este ideal de las mujeres esté condicionado por ese tipo de sociedad. Lo que está claro es que varias de estas características no son beneficiosas para las mujeres, que al buscar este tipo de ideal acaban eligiendo hombres demasiado egoístas, narcisistas y agresivos. Por lo tanto, haría falta escribir otro tipo de novela romántica que presente un ideal distinto de hombre y de las relaciones de pareja. El problema es que este tipo de novela se vende menos porque no se ajusta a las expectativas de las mujeres. No las pone. Habrá que seguir intentándolo. 


jueves, 24 de noviembre de 2016

La violencia contra la mujer es un problema de los hombres

Las víctimas de la violación, abuso sexual y violencia en la pareja son mayoritariamente mujeres. Los agresores son mayoritariamente hombres. ¿Por qué digo, entonces, que la violencia contra la mujer es un problema de los hombres?

Porque la solución de este problema require la participación activa de los hombres. La triste realidad es que muchas personas justifican la violencia de género, como lo revela esta encuesta en países europeos. Aún cuando no la justifican, muchos hombres toman una actitud pasiva ante el problema, pensando que es un problema que concierne sólo a las mujeres y que deben solucionar las mujeres. Nada más lejos de la verdad. Una reciente iniciativa en universidades americanas reveló que cuando los estudiantes masculinos son educados en formas de combatir la violencia de género, los abusos sexuales en los campus disminuyen considerablemente. Los hombres pueden contribuir de gran manera a disminuir estos crímenes si dejan de tolerar que su amigos usen lenguaje machista o que disculpa la agresión sexual. También podemos intervenir directamente si somos testigos de una agresión sexual, o indirectamente si oímos hablar de ella.

Porque, aunque las víctimas directas sean las mujeres, los hombres también sufrimos indirectamente a consecuencia de estos crímenes. Las víctimas de la violencia de género son nuestras esposas, nuestras novias, nuestras hijas, nuestras madres, nuestras amigas, nuestras compañeras de trabajo. Cuando una mujer es víctima de una agresión, eso repercute en nuestro entorno inmediato. Nadie puede ser feliz cuando se maltrata a las personas que más quiere.

Porque una cultura sexo-positiva no es posible mientras siga habiendo violencia sexual. Muchas veces he tenido la triste experiencia de hacer el amor con una mujer que sufrió abuso sexual. En realidad, la mayor parte de las veces que he tenido relaciones sexuales en mi vida, ha sido así. Entonces me doy cuenta de que esa agresión sexual también ha sido contra mí, afecta a mi propia vida sexual. Porque no es fácil hacer el amor con una mujer que al hacerlo tiene que luchar continuamente con los traumas de su pasado. De hecho, la cultura sexo-positiva, sea LGTB, sea BDSM, sea de poliamor, ha estado siempre en la vanguardia de las relaciones sexuales consensuales, seguras y no-violentas.

Porque la violencia contra las mujeres es una afronta nuestros valores éticos más básicos. En los párrafos anteriores he tomado a propósito una perspectiva egoísta, para mostrar que aún desde la actitud más cínica es tremendamente urgente que los hombres luchemos contra la violencia de género. Pero, por supuesto, no somos ni tan cínicos ni tan egoístas. Todos queremos vivir en un mundo más justo, con menos violencia, donde la gente sufra menos y sea más feliz. Esa es la principal razón por la que los hombres debemos luchar contra la violencia de género.

domingo, 20 de noviembre de 2016

¿Qué significa la derrota de Hillary Clinton para el feminismo?

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¿Por qué la flecha del símbolo de Hillary Clinton
apunta hacia la derecha?


Debo empezar diciendo que la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos es un auténtico desastre para Estados Unidos y para el mundo. Al lado de la retórica racista y xenófobica de Trump, de lo que supone su gobierno para las causas progresistas, el hecho de que nos hayamos quedado sin elegir a una mujer a la posición más poderosa del mundo tiene una importancia relativamente menor. De todas formas, no deja de ser una pena, pues hubiera tenido un simbolismo innegable.

Ahora surgen muchas preguntas... ¿Tuvo la derrota de Hillary algo que ver con el hecho de ser mujer? Creo que la respuesta es claramente sí. Ahí están las encuestas que muestran un sesgo de los votantes según sexo: una mayoría de los hombres votaron por Trump, mientras que las mujeres votaron mayoritariamente a Hillary. Indudablemente, hay todavía mucha misoginia en la sociedad americana. Pero otro dato importante es que fue realmente la abstención de muchos progresistas, sobre todo en "swing states" como Pennsylvania, lo que hizo perder a Hillary, quien, tampoco hay que olvidarlo, recogió una mayoría de dos millones de votos a escala nacional.

Quienes seguimos con atención las elecciones vimos una cierta arrogancia en Hillary, un desprecio hacia los votantes más progresistas. Y eso viene de muy atrás, de cuando los progresistas le imploramos a Hillary que votara contra la guerra de Iraq y ella se negó. Luego, durante su campaña contra Bernie Sanders en las primarias, hubo muchas voces en su campo acusando a Bernie y a sus partidarios de misoginia. Una acusación completamente injusta porque los partidarios de Bernie somos mayoritariamente feministas. Él tuvo siempre un cuidado exquisito en sus debates con Hillary de no faltarle al respeto, y se puso de su lado cuando perdió las primarias. Encima, ahora sabemos que Hillary no jugó limpio en las primarias.

Yo voté a Bernie Sanders en las primarias y a Hillary en las generales, como supongo que hicieron la inmensa mayoría de los progresistas. Sin embargo, no me sentí lo suficientemente motivado para contribuir a su campaña con mi dinero o con mi esfuerzo, como hice con la de Bernie. Quién sabe, si Hillary hubiera sabido seducirnos, si hubiera captado nuestras preocupaciones en vez de acusarnos de misóginos, quizás el resultado hubiera sido distinto.

Así que la pregunta fundamental es: ¿qué papel jugó el feminismo en la victoria frustrada de Hillary Clinton? Esa es una pregunta mucho más difícil de contestar. Pero una cosa está clara: existe una reacción muy fuerte contra el feminismo en Estados Unidos y posiblemente en todos los países desarrollados. Es una reacción callada, pasiva-agresiva, que se manifiesta no tanto en lo que se hace como en lo que se deja de hacer. En mi modesta opinión, eso se debe a que el feminismo ha sido demasiado confrontacional. Ha restado en vez de sumar. Ha intentado cambiar la sociedad usando un lenguaje exagerado, dirigido a provocar la culpa y la vergüenza. Ha pedido a los hombres que cambien su conducta, pero se ha negado a escuchar sus voces. Y cuando se hace eso ya no se trata de un diálogo, sino de un sermón. Y a nadie le gusta que lo sermoneen y le vengan con exigencias.

En los duros años que se avecinan tendremos que enfrentarnos contra las fuerzas del racismo, la xenofobia y la misoginia que Trump ha sabido resucitar con nuevas fuerzas y nuevas estrategias. No podemos permitirnos más divisiones en el campo progresista. En particular, el feminismo tiene que hacerse autocrítica y adoptar nuevos métodos para atraerse el apoyo de los hombres... Y también de las muchas mujeres que ha empezado a perder. 

sábado, 19 de noviembre de 2016

Ecuanimidad

La ecuanimidad es algo a lo que siempre aspiro. Significa no dejar que los acontecimientos externos influencien nuestro estado de ánimo. Desarrollar un centro de gravedad interior que nos permita ser nosotros mismos, hacer lo que hemos decidido hacer sin dejar que nos vapulee el caos de nuestro entorno. Accidentes inevitables. Personas que se cruzan con nosotros presas de sus propias emociones destructivas que intentan contagiarnos. Resultados decepcionantes a pesar del trabajo que pusimos en que las cosas salgan bien. Si dejamos que todo eso nos afecte nos volvemos ineficaces, perdemos la paz interior y no podemos ser felices. La ecuanimidad consiste en cultivar la calma, la paciencia y el desapego. No es lo mismo que la indiferencia. No significa no tener compasión. Debemos ser conscientes del sufrimiento de los que nos rodean, pero sólo podemos trabajar por eliminarlo desde un estado de fortaleza interior. No hay que perseguir emociones desmesuradas, aunque sean positivas. Una alegría muy grande, un amor muy intenso, usan nuestra energía y acaban por evaporarse. Por el contrario, un sentimiento de calmo bienestar, la amabilidad amorosa ("loving kindness") que predica el budismo, pueden acompañarnos durante mucho tiempo y hacer que nuestra vida dé sus frutos.

sábado, 12 de noviembre de 2016

domingo, 6 de noviembre de 2016

La postura de la carretilla (parte 2)

Beatriz se deslizó de su regazo y salió corriendo hacia su dormitorio. Julio la siguió. Era un cuarto pequeño con una ventana que daba a un patio interior. Una de las paredes era toda un estantería de libros. Aparte de eso había sólo una cama estrecha y a su lado un escritorio cubierto de papeles y de libros. Beatriz abrió el cajón inferior del escritorio, que se podía abrir desde la cama, y sacó dos dildos de goma. Uno era delgado, de un calibre de poco más de un dedo. El otro era negro, con forma de polla y más grueso.

-¿Éste es el más grande? -dijo Julio, sopesándolo.

-Sí. Ya casi no me cuesta nada de trabajo metérmelo en el culo. Está bien, ¿verdad?

Por toda respuesta, Julio se abrió la bragueta y extrajo su verga en erección. Colocó el consolador negro al lado. Era claramente más delgado que su pene.

-Pues no sé si va a ser suficiente, ¿ves?

-¡Ay, qué gracia! Se ve que Martina lleva tiempo sin ver una polla.

-Pues ya veremos si luego sigue haciéndote tanta gracia, porque yo ya me he hecho a la idea de que voy a darte por culo.

Beatriz le agarró la verga, que terminó de endurecerse de inmediato.

-¡Joder, es verdad! La tienes muy grandota -dijo con una sonrisa satisfecha.

-¿Y eso no te preocupa?

-Me tendré que aguantar con lo que haya. Después de montarte toda esta movida, ya no me puedo echar atrás.

-Bueno, ya veremos… ¿Tienes lubricante y condones?

Beatriz sacó un bote de lubricante y una tira de condones del mismo cajón y se los dio.

-Venga, volvamos al salón.

En cuanto volvieron al sofá, Beatriz se sentó sobre sus muslos y ella misma adoptó la postura de la carretilla. Desde luego, a la chica no le faltaba entusiasmo.

Julio no se molestó con el dildo más pequeño, embadurnó el grande de lubricante y lo apuntó cuidadosamente al ano de Beatriz. En cuanto presionó, Beatriz dio un grito de alarma.

-¿No decías que entraba?

-Sí, sí… Pero tiene que ser un poquito más despacio.

Julio dejó el consolador sobre la mesa de café, cogió el bote de lubricante y aplicó un poco sobre su ano. Luego le introdujo su índice izquierdo.

-¡Ay, ay, qué gustito! -dijo Beatriz dando pataditas en el respaldo del sofá.

-Vale, a ver si así consigo que te relajes un poquito.

-¡Seguro que sí! Me encanta que me folles el culo con el dedo.

Estuvo un rato masajeándole el ano con el dedo, hasta que pudo introducirle otro. Entonces echó mano del consolador, que esta vez entró sin mucho problema.

-¡Guau! ¡Ahora sí que me has abierto el culo -anunció Beatriz.

Sin embargo, por la manera en que ella contrajo las nalgas, no debía de resultarle muy cómodo. Le zurró con la mano derecha mientras la follaba con el consolador con la izquierda. Beatriz acusó el efecto de inmediato, retorciéndose y gimiendo.

-¿Ves? ¿A que esto ya no es tan divertido?

-¡Sí! ¡Sí que lo es! -dijo testaruda.

Decidido a darle una lección, volvió a pegarle y a follarla con el consolador. Pero no duró mucho. El espectáculo del dildo forzando el culito de Beatriz en mitad de sus nalgas enrojecidas lo ponía a cien. Quería tomar posesión de él enseguida.

-Bueno, creo que ya estás todo lo preparada que vas a estar.

-Sí… ¡Métemela a lo bestia!

Le sacó el dildo y la hizo incorporarse sobre su regazo.

-¡Escúchame, tonta! ¡Tú no sabes la que se te viene encima!

-Sí que lo sé… Me va a doler un montón, pero no me importa.

-Eso lo vamos a ver enseguida.

La hizo arrodillarse doblada sobre el asiento del sofá. Le dio el consolador.

-A ver, fóllate con esto como haces por las noches, que quiero verlo.

Beatriz se lo metió en el culo y empezó a bombearse tímidamente con él.

-Normalmente lo hago un poco más deprisa -se disculpó-, pero no quiero que se me irrite.

Se desnudó rápidamente, sin dejar de mirarla. Se puso un condón y lo untó bien con lubricante. Beatriz seguía follándose lentamente con el dildo, soltando algún que otro gemido.

Era una locura. Beatriz no lo iba a poder soportar. Decidió cambiar de plan.

Arrodillándose detrás de ella, le sacó el consolador del culo y lo dejó caer sobre la alfombra. Enfiló su verga a su vagina y empezó a penetrarla con cuidado.

-¡Ay no, por favor! Así no… ¡Encúlame!

-No estás preparada, Beatriz. Te iba a hacer demasiado daño.

-¡Sí que lo estoy! ¿Ahora vamos a desperdiciar todo el trabajo que nos ha costado prepararme? ¡Por favor, Julio, quiero sentirte dentro de mi culito! -lloriqueó.

-¡Pero mira que eres cabezota! ¡Muy bien, pues ahora verás!

Salió de su vagina y, separándole bien las nalgas para ver lo que hacía, apoyó el glande en ese botón color canela que tanto lo tentaba. Empujó hacia delante y no encontró gran resistencia. Su glande desapareció dentro de ella.

-¡Jodeeer! -exclamó ella-.¡La tienes enorme!

Se dio cuenta de que ella había clavado los dedos en el asiento del sofá y lo estrujaba hasta dejarle blancos los nudillos. Pensó en sacársela pero, como si le leyera la mente, Beatriz le dijo:

-¡Sigue, sigue! Total, ya estás dentro…

Prosiguió su avance lentamente, hasta enterrar completamente la verga en su recto.

-¡Ay, Julio, por fin! ¡Ya tienes mi culito, como tú querías! ¡Qué ilusión! ¡No sabes la de veces que he soñado con este momento!

-¿No te duele?

-No… Bueno, casi nada… ¡Venga, fóllame!

Se retiró y la embistió un poco más fuerte. Beatriz dio un gritito de alarma. Su respiración se volvió agitada.

-¿Ves, tonta?

-No… ¡Si me está gustando muchísimo! -sollozó.

-Pues no lo parece.

-No… es que tiene que ser así… Tiene que ser una enculada en toda regla… Que me deje hecha polvo… Por favor, Julio, no te cortes… Házmelo de verdad, ¿vale?

A él también le gustaba esa idea. La agarró por las caderas y empezó a follarla despacio, esperando de un momento a otro que ella le suplicara detenerse. En vez de eso, ella se puso a entonar una letanía que lo hizo olvidar toda su cautela:

-¡Jodeeer! ¡Que enculadaaa! ¡Si es que la tienes enorme! ¡Mi culitooo! ¡Cómo me lo vas a dejar, al pobre! ¡Me voy a acordar de esto una semana! ¡Qué fuerte! ¡Qué pasadaaa!

Beatriz parecía excitarse con ese canturreo. La vio meterse la mano entre las piernas para masturbarse. Oírla lo excitaba un montón. Empezó a follarla sin contemplaciones, con la vista clavada en su pene entrando y saliendo entre esas nalgas enrojecidas, tan pequeñas en comparación con la barra de carne que las dividía en dos. Beatriz no detuvo su canción, que se fue transformando gradualmente en un gemido puntuado por un gritito cada vez que él llegaba al fondo:

-¡Ay, dios mío! ¡Qué follada! ¡Ah!

-¡No, si ya lo sabía yo que llegaríamos a esto! ¡Ah!

-¡Con lo zorra que soy! ¡Ah!

-¡Me están dando por culo pero que muy bien! ¡Ah!

-¡Me lo merezco, por tonta del culo! ¡Ah!

-¡Porque mira que soy imbécil! ¡Ah!

-¡Enamorarme como una gilipollas! ¡Ah!

-¡De un hombre que es de otra! ¡Ah!

-¡No digas eso! ¡No digas eso, puta! -le gritó él, excitado hasta el paroxismo. Le dio un azote lo más fuerte que pudo, luego otro con la mano izquierda. Beatriz rompió a llorar, aullando y sacudiéndose con los sollozos. Sabía que debía pararse  y consolarla, pero la misma saña que Beatriz sentía hacia sí misma ahora lo poseía a él. La punta del pene le ardía de placer. La violencia con que extraía su gozo de ella lo enloquecía.

-¡Eso, a ver si aprendes de una puta vez! -le dijo entre dientes-. ¡Aprende a no ser tan tonta! ¡A ofrecerte a algo no que vas a ser capaz de aguantar! ¡Y deja de insultarte de una puta vez! Ya te enseñaré yo a quererte un poquito más…

Beatriz soltó un gemido que parecía salirle del alma. Julio pensó que le había hecho demasiado daño, pero enseguida se dio cuenta por sus convulsiones de que se estaba corriendo. Lloró y gritó durante todo el orgasmo, luego se desplomó exhausta sobre el sofá. Julio siguió follándola con el mismo ritmo implacable, ascendiendo concienzudamente hacia su propio clímax, disfrutando del espectáculo de su cuerpecito sometido a sus caprichos. Cuando eyaculó lo hizo en varias acometidas firmes, llenándola hasta el fondo para hacerla comprender que completaba su posesión de ella.

Escena erótica de mi nueva novela Para volverte loca.

sábado, 5 de noviembre de 2016

La postura de la carretilla (parte 1)

Beatriz se ofreció a llevarlo en su Vespino. Julio sugirió ir en metro, pero Beatriz no quería dejar la Vespino en la calle y se negaba a separarse de él. Se ve que tendía miedo a que la dejara plantada si lo dejaba apartarse de ella un solo momento.

La Vespino parecía un artilugio ridículamente pequeño con ellos dos encima, pero Beatriz le dio caña al acelerador y salieron disparados hacia el Paraninfo, luego por la calle Isaac Peral hacia el norte. Beatriz conducía como una posesa, acelerando y frenando bruscamente,  haciendo slalom entre los coches, pasando tan cerca que Julio pensó que se iba a dejar la rodilla en algún espejo retrovisor. Le dijo varias veces que fuera más despacio, pero Beatriz parecía no oírlo a través de su casco. No había pasado tanto miedo desde aquel día que habían volcado en el velero de Laura, varios kilómetros mar adentro.

Beatriz giró a la derecha por Cea Bermúdez y acabó deteniéndose en la calle de Bretón de los Herreros, a un paso de la casa de los padres de Julio.

-¿Estás segura de que no va a venir tu padre? -le preguntó secándose las manos sudorosas en los vaqueros.

-Segurísima -dijo ella quitándose el casco-. Está en Tenerife y no vuelve hasta mañana. Ayer mismo hablé con él por teléfono.

La siguió al interior de una casa de vecinos como todas las de ese barrio. Beatriz lo miró nerviosa en el ascensor. Julio decidió meterla en cintura a las primeras de cambio.

Ella sacó las llaves, abrió la puerta y se internó con paso decidido en su casa.

-¡Eh, eh, eh! -le dijo él desde la puerta-. ¡Vuelve aquí ahora mismo!

Beatriz volvió junto a él con una mirada interrogativa.

-Quiero que te desnudes aquí mismo, en la entrada -le dijo cerrando la puerta tras él-. Quítatelo todo.

Ella le dirigió una sonrisa traviesa y enseguida se bajó la cremallera de la falda, que cayó al suelo junto a sus pies. Sin perder un instante se quitó las bragas, como para demostrarle lo ansiosa que estaba de quedar a su merced. Se desabrochó los botones de la camisa en un tiempo récord. No llevaba sujetador debajo. Los zapatos y las medias desaparecieron como por ensalmo.

-¡Vaya, vaya! ¡Te desnudas a la misma velocidad con la que conduces esa puta Vespino!

-Me ha entrenado Martina -dijo ella con orgullo-. No creas, que me llevé mis buenos azotes hasta que aprendí a hacerlo lo suficientemente rápido para ella.

Su cuerpecito desnudo le inspiraba saña y ternura al mismo tiempo. Tenía los brazos y las piernas delgados, pechos insignificantes, caderas afiladas, vientre plano y un pubis afeitado de aspecto delicioso. Le metió un brazo entre las piernas y la levantó en vilo. Beatriz soltó un quejido de placer al sentir la repentina presión en su coño.

-¡Y ahora, pequeña, te vas a enterar de lo que vale un peine!

Beatriz se colgó de su cuello y escondió la cara en su hombro. Cargó con ella pasillo abajo, cruzando una doble puerta acristalada para entrar en la sala de estar. Delante de la estantería de pared completa donde estaba la televisión había un tresillo color crema de aspecto cómodo. Se sentó en medio del sofá con Beatriz encima. Hábilmente, la hizo girar para dejarla de espaldas a él. Le pellizcó los pezones hasta que la oyó quejarse. Luego, poniéndole las manos en los hombros, la empujó hasta hacia delante hasta que tuvo su cabeza en sus pies. Beatriz quedó doblada entre sus rodillas con una pierna a cada lado de sus caderas. Era una postura tremendamente expuesta y humillante, que Cecilia y él llamaban “la carretilla”. El pompis redondito de Beatriz quedaba justo encima de su regazo, listo para ser golpeado como un tambor, las nalgas separadas para ofrecerle una buena vista del coño y de ese ano color canela, ancho y liso, que tanto lo había cautivado desde el primer momento en que lo vio. Sorprendida, Beatriz empujó con las dos manos en el suelo para levantar la cabeza y volverse a mirarlo.

-¿Por qué me pones cabeza abajo?

-Para tenerte bien expuesta. ¡Verás qué bien!

-¡Joder, es verdad! Me lo debes estar viendo todo. ¡Qué pasada!

Julio no perdió el tiempo. Quería aprovechar el factor sorpresa para sacarla de su equilibrio y así hacer el castigo más efectivo. Le plantó dos sólidos azotes, uno en cada nalga. Beatriz no se quejó, pero su respiración se volvió más agitada.

Hacía tiempo que no vivía una situación tan excitante. Le tenía que dar a esa mequetrefe una buena lección por haber estado acechándolo, por haberle hecho pasar tanto miedo en esa puta motocicleta. Se puso a pegarle fuerte, a buen ritmo, alternando de una nalga a otra. Beatriz se puso a hacer un comentario en directo de lo que sentía:

-¡Ay, ay! ¡Qué fuerte me estás pegando! ¡Ay, cómo duele! ¡Mi culitooo! ¡Joder, qué paliza! ¡Qué pasadaaa!

Siguió diciendo cosas por el estilo, que a él le sonaban super-excitantes. Encima respondía de forma preciosa, contrayendo el culo, apretando sus piernecitas contra él, dando pataditas al aire, palmadas y puñetazos en la alfombra, pero sin intentar en ningún momento zafarse de él. El pompis pequeñito y respingón de Beatriz pronto estuvo de color rojo cereza.

Hacía tiempo que no se sentía tan sádico, con tantas ganas de ensañarse con alguien. Se le ocurrió que estaba descargando la pena y la frustración de que le hubieran quitado a Cecilia en esa pobre chica que en realidad no había hecho nada malo, sólo ser tan tonta como para ir a enamorarse de él. Se detuvo y se puso a acariciar la piel caliente y enrojecida.

-¿Por qué paras? ¡Si aún no me has castigado lo suficiente! -dijo ella con llanto en la voz.

Julio tiró de ella hasta sentarla en su regazo. Podía sentir el calor que irradiaba su trasero a través de la tela de sus pantalones.

-¿No has tenido bastante? Estás llorando.

-¿No te gusta hacerme llorar? A mí me parece muy bonito -sollozó, puntuándolo con un sorbetón de mocos.

-Me encanta hacerte llorar -reconoció, lamiéndole las lágrimas de las mejillas.

Beatriz se rio. Le puso las manos en la nuca y le dio un beso, mojándole la cara.

-Nunca me habían zurrado en esa postura. ¡Es una auténtica pasada!

-A mí también me gusta. Me ofrece una buena panorámica de tu culito.

-¡Que te vas a follar dentro de nada!

-Hablando de eso… Quiero que me enseñes esos dos consoladores que te ha dado Martina.

-¡Ah, sí! ¡Ven!

Escena erótica de mi nueva novela Para volverte loca.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Políticos holandeses quieren prohibir la adopción internacional

Esta noticia me rompe el corazón y me cabrea... Holanda quiere prohibir la adopción internacional:

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/11/02/actualidad/1478106534_757402.html

¿Por qué me entristece tanto esta noticia? Pues porque hace 15 años y pico mi mujer y yo adoptamos a una bebé preciosa en China. Tenía diez meses y aún no sabía gatear, pues en el orfelinato donde la tenían no la dejaban moverse lo suficiente. No tenían bastantes cuidadoras para supervisarla. Cuando la adoptamos, en unos días aprendió a gatear, en unos meses aprendió a andar y en unos años sacó una medalla de oro en una competición nacional de gimnasia. Ahora saca sobresaliente en todo y va a estudiar medicina.

¿Qué habría sido de ella si se hubiera quedado en China? Ya os lo podéis imaginar. Ahora las parejas chinas ya están empezando a querer adoptar a niñas, pero por aquel entonces la única esperanza de esas niñas abandonadas era la adopción internacional. De otra forma se hubieran pasado su infancia en un orfelinato.

Una de las cosas que más me sorprendió al ser padre adoptivo es que haya gente que mira con malos ojos la adopción. En una de las perversiones más ridículas de lo políticamente correcto, dicen que los niños tienen que crecer en la cultura en la que nacen. Eso es lo que dicen esos politicos prepotentes en Holanda, que no han debido ver un hijo adoptivo en su vida. A mí eso me huele a racismo. A lo mejor lo que en el fondo les molesta esos políticos es que haya niños negros y asiáticos en su país de rubios.

Los niños y los adolescentes quieren vivir en la cultura en la crecen, no en la que nacen. Mi hija parecerá una preciosa chica china, pero por dentro es una chica del sur de California, como todas sus amigas. Que, por cierto, son de todas las razas. Su vida se ha enriquecido con las culturas americana, judía y española, que son las que ha absorbido de sus padres y de su entorno. Hicimos lo posible por mostrarle la cultura china, hasta la llevamos a China con once años, pero ahora pasa mucho de ella.

Es muy triste pensar en los niños que serán privados de unos padres que los quieren a causa de esta política segregacionista. Es muy duro pensar en los padres que nunca podrán tener una hija a quien amar. Que nunca tendrán la suerte que tuvimos nosotros. 

lunes, 31 de octubre de 2016

Sí, te quiere

Así que crees que la has perdido… Pues mira, quedé con ella ayer y me dijo que piensa mucho en ti.  Me pidió que te lo dijera… Sí, que te diga que te quiere. Eso no puede ser malo, tío… Sí, te quiere… Pues deberías estar contento. Me dijo que le hiciste mucho daño, que casi se vuelve loca, pero se ha dado cuenta de que tú no eres así… No eres un maltratador… Sí, tío, te quiere. Con una chica así deberías estar contento.  Así que ahora depende de ti. Mira, yo creo que lo justo, porque es tu propio orgullo lo que está haciendo tanto daño… es que le pidas disculpas… Porque te quiere, y ya sabes que eso no es malo… Sí, te quiere. Deberías alegrarte.


Ésto no es más que la traducción, un poco por libre, de la letra de la canción que hizo famosos a los Beatles: She loves you. Es curioso como en una letra tan corta, que parece que no dice nada, se encierra toda una historia con tres personajes. Está la chica que quiere recuperar a su amor, el chico que no sabe qué hacer, y el buen amigo que habla en la canción y que le aconseja que le pida perdón y vuelva con ella. Me gusta especialmente la forma sutil con la que el amigo le dice que se ha portado mal con la chica y le debe pedir perdón. Sin retirarle su apoyo, sin hacerlo sentirse culpable. Toda una lección sobre el amor y la amistad.

sábado, 29 de octubre de 2016

Adiós, camionero, adiós


Coche auto-conducido de Volvo 

Ayer leí este artículo, que me hizo pensar un motón. Si te manejas en inglés, te aconsejo que sigas el enlace y lo leas. Si no, tendrás que conformarte con lo que te cuente aquí en español.

https://medium.com/basic-income/self-driving-trucks-are-going-to-hit-us-like-a-human-driven-truck-b8507d9c5961#.284x83z25

El artículo habla de los coches que se conducen solos o, lo que es más importante, los camiones que se conducen solos. Esa tecnología ya está aquí. Ya hay camiones auto-conducidos en las carreteras americanas, así como coches. Y no, no hay historias de miedo en plan Black Mirror, porque resulta que los vehículos auto-conducidos son más seguros que los conducidos por humanos. Sí, ha habido accidentes, pero no más de los que ocurren en un coche normal (que son harto frecuentes), y la parecer todos culpa de coches conducidos por humanos. Sí, todo esto está por comprobar una vez que los vehículos auto-conducidos empiecen a ser más abundantes, pero si lo piensas, tiene su lógica. Desde el punto de vista informático, conducir un coche por una carretera es algo relativamente simple. Además, el ordenador del coche tiene acceso a fuentes de información a las que no tiene acceso el ser humano, como el radar, medidores laser de velocidad de otros vehículos, cámaras por todos los lados del coche, información de puntos lejanos de la carretera, etc. Sin mencionar que los ordenadores que conducen los coches no beben alcohol, toman drogas, se distraen con el móvil o se cabrean con el hijoputa del coche de al lado que te acaba de hacer una faena.

Fases de implantación del coche auto-conducido: 1) apoyo al conductor, 2) sustitución limitada, 3) autonomía completa del vehículo, 4) implantación generalizada (fuente: Morgan Stanley Research)
De todas formas, quizás las personas tardemos en apuntarnos a la nueva tecnología. Es lo que suele pasar. Pero las empresas, eso ya es otra cosa. Desde el punto de vista económico, sale mucho más rentable tener un camión que se conduce solo que pagar a un conductor. Los ordenadores están tirados de precio, y te libran de pagar salarios, seguro médico, impuestos, y todos esos gastos asociados a los empleados. Las empresas que adopten la nueva tecnología subirán y las otras desaparecerán. Así funciona el sistema de libre mercado, es decir, el capitalismo. Pero las repercusiones en la economía pueden ser impresionantes, sobre todo país como Estados Unidos con grandes distancias, red ferroviaria deficiente y numerosas ventas por internet y por correo, y que por lo tanto se basa en camiones para mover mercancías. Por esa razón, el oficio de camionero es uno de los más abundantes en EE.UU. (véase la figura de abajo), y hay muchas pequeñas poblaciones cuya economía está basada en el ingreso de los camioneros. Por eso, millones de camioneros quedándose sin trabajo puede tener enormes repercusiones.

Los trabajos más frecuentes en EE.UU. Truck Driver = Camionero (fuente: NPR)
Y no son sólo los camioneros. Los taxistas ya están siendo reemplazados por Uber en todo el mundo. ¿Y sabes cuál es el plan de Uber? Reemplazar sus conductores por coches automáticos. De hecho, Travis Kalanick, el CEO de Uber, sueña con acabar con la posesión privada de coches. Y es que eso también tiene sentido desde el punto de vista económico. Piensa en la cantidad de dinero que te gastas en comprarte un coche, tenerlo en un garaje, aparcarlo, limpiarlo, llevarlo al mecánico. Ahora imagínate que cada vez que tienes que ir a algún sitio puedes llamar a un Uber que te sale tirado, no importa si vas lejos o cerca, porque no hay que pagar al conductor. Lo más jóvenes ni siquiera tendrán que sacarse el carnet de conducir. Pero, de nuevo, eso significa la pérdida de un montón de puestos de trabajo, porque no sólo van a ser los taxistas, sino también los mecánicos, limpiadores de coches, empleados de gasolineras... todos los que tienen un trabajo relacionado con el coche. Claro que también habrá enormes ventajas: se acabó el problema del aparcamiento en las grandes ciudades, se reducirá el problema del tráfico y los desplazamientos serán más cómodos y más baratos.

Evolución del porcentaje de ingresos en las distintas capas sociales según su afluencia (fuente; Mother Jones)
Pero, al final, el problema es el de esos millones de puestos de trabajo que están a punto de volatilizarse. Porque no te estoy hablando del año 2100, todo esto va a pasar en los próximos diez años. Un cambio enorme en la economía que nos va a pillar con el paso cambiado. Y el problema es más general, porque en muchos otros sectores de la economía los ordenadores y las máquinas están reemplazando al trabajador humano. Pronto los únicos trabajos que nos quedarán serán los que requieran una carrera universitaria (científico, empresario), los eminentemente creativos (cantante, escritor) y los de servicios humanos... La prostitución, por ejemplo, será uno de los pocos trabajos que no podrán ser reemplazados por máquinas... ¿O sí? Bueno, dejo esa idea para otro artículo. A lo que iba: estamos contemplando el fin de la clase obrera. En definitiva, esto no es más que el final del proceso que empezó con la Revolución Industrial del siglo XIX. Y, como ha pasado desde entonces, traerá consigo el movimiento del capital hacia los estratos más adinerados de la sociedad. ¿Por qué? Pues porque todas esas nuevas empresas que se van a ahorrar un motón de pasta despidiendo a sus trabajadores y reemplazándolos por ordenadores le van a dar dividendos a sus inversores, que son los ricos. Al tiempo que aumentan los parados, el uno-por-ciento se vuelve tan rico que no saben qué hacer con el dinero (véase la figura de arriba). La sociedad no puede subsistir así. Sin salarios no hay consumidores, y sin consumidores no hay economía. Además, esos millones de parados no se van a morir de hambre así, tan tranquilamente, sin quejarse. Tenemos que crear un nuevo tipo de sociedad en la que el hecho de que las máquinas hagan todo el trabajo nos beneficie a todos, no sólo a unos pocos. Se tiene que acabar el capitalismo, el sistema que hace que el dinero vaya siempre hacia los que ya tienen dinero.

Bienvenidos al futuro.

jueves, 27 de octubre de 2016

Si amas a la ciencia, no vueles en Iberia ni en Air Europa

Arco iris en el cerebro de un ratón modificado genéticamente para expresar proteínas fluorescentes
de varios colores en distintas neuronas

¿Crees que la investigación científica es fundamental para la humanidad? ¿Quieres que se inventen curas para las enfermedades que tendrás cuando envejezcas? ¿Eres consciente de que la investigación biomédica no puede avanzar sin el uso de animales de laboratorio? ¿Te preocupa que España se quede detrás en ciencia? Si contestas que sí a estas preguntas, te sugiero que boicotees a Iberia y Air Europa. Al negarse a transportar animales de laboratorio (ratas y ratones) estas dos compañías han puesto en peligro muchas líneas de investigación en España, sobre todo las que tienen lugar en las Islas Canarias:

http://elpais.com/elpais/2016/10/25/ciencia/1477392195_420271.html
http://diariodeavisos.elespanol.com/2016/10/las-aerolineas-se-niegan-transportar-canarias-ratones-experimentacion/

Sí, ya sé que es difícil viajar dentro de España sin usar estas aerolíneas, pero ya es hora de que se enteren de que somos muchos los que ponemos a la ciencia y a la salud de los seres humanos por encima de la ideología dogmática de los animalistas. Informaos bien: el animalismo no sólo quiere acabar con el Toro de la Vega o las corridas en Cataluña, lo que quiere es privarnos a todos del derecho a comer carne, huevos y leche, a tener perros y gatos, a usar a los animales para cualquier cosa. Y lo peor de todo es que quieren privar a generaciones futuras de los grandes avances en medicina que nos traerá la investigación científica. 

miércoles, 26 de octubre de 2016

El PSOE y los celos

Es una historia harto familiar. El marido que descuida a su mujer. La ignora. Desprecia sus cualidades, todo lo que ella aporta a la pareja. No satisface sus necesidades sexuales y emocionales. Hasta que un día ella se lía con otro. ¿Y qué hace el marido entonces? Lo lógico, si quiere recuperar a su mujer, sería pedirle perdón, prometer cambiar y empezar a tratarla bien desde ese momento. Su única esperanza de arrancarla de los brazos de su competidor es volver a seducirla. Pero ya sabemos que en estos casos nadie se suele comportar de forma racional. Lo que ocurriría en realidad es que el marido sufra un ataque de celos, ponga a su mujer de puta para arriba y así acabe de arruinar su relación con ella. Porque, pudiendo elegir entre un marido maltratador y un amante apasionado, la cosa está clara. ¿O no?

No puedo evitar pensar que el PSOE se comporta como el marido celoso de la historia. Desde los 80 no ha hecho más que darnos cortes de manga a los progresistas. Nos hizo entrar en la OTAN en contra de su promesa electoral, hizo la reconversión industrial dejando sin trabajo a miles de obreros, toleró la corrupción en sus filas, se alió con la Iglesia y un montón de desmanes más. El PCE-Izquierda Unida nunca logró hacerle la competencia por la izquierda, quizás por exceso de dogmatismo y falta de flexibilidad... no lo sé. Pero entonces aparece Podemos, como el amante de nuestra historia, y le arranca al PSOE cientos de miles de votantes progresistas. ¿Y qué hace el PSOE? Lo mismo que el marido celoso de la historia. Ningunea a todos esos votantes progresistas que ha perdido, y que tendrá que recuperar si quiere volver a ser lo que era, y gira aún más a la derecha. Y encima con métodos antidemocráticos, rechazando al secretario general elegido por sus militantes.

Es fácil adivinar lo que va a pasar ahora. El PSOE no va a recuperar los votantes perdidos. Ya pedimos el divorcio, nos vamos para siempre con el otro. Seguirá perdiendo votantes por izquierda y Podemos logrará el sorpasso. Entonces el voto útil de izquierdas será el voto a Podemos. Votar al PSOE equivaldrá a darle el poder el PP, como lo demuestran los acontecimientos de estos días. Lo mejor que puede pasar es que el PSOE se muera pronto para que podamos construir un sólido bloque de izquierdas. Porque el PSOE nunca se aliará con Podemos, eso lo ha dejado clarísimo. Sería como si el marido celoso de mi historia formara un grupo de poliamor con su mujer y su amante. Impensable. 

domingo, 23 de octubre de 2016

Democracia directa: Así se vota en California

Las elecciones americanas son el martes 8 de noviembre, pero como yo voto por correo he votado hoy. Voté a Hillary Clinton para la presidencia, ya que las otras opciones van de lo impensable (Donald Trump) a lo inviable (Verdes, Libertarios y Paz y Libertad). Hillary nunca fue santa de mi devoción, pero aunque en las primarias voté a Bernie Sanders, por desgracia no ganó. Sin embargo, hay mucho más en estas elecciones que votar al nuevo presidente, También elegimos senador, diputado al Congreso federal, y diputado al Congreso del estado de California. Debido a nuestro sistema de primarias, las dos opciones para el Senado eran del Partido Demócrata (yo voté por Kamala Harris, Loretta Sánchez es demasiado conservadora para mi gusto). Las dos opciones para mi circunscripción del Congreso también eran las dos del Parido Demócrata: la veterana Karen Bass y un nuevo contendiente, Chris Blake Wiggins (los dos Afro-Americanos). Aunque Bass gana seguro y lo está haciendo razonablemente bien, yo voté por Wiggins, que parece tener un programa algo más progresista al defender un sistema único de salud y un impuesto para las ganancias del capital.

Pero lo realmente interesante son las proposiciones de ley para el estado de California. Éstas son medidas de democracia directa pura: se votan leyes en una especie de referendum que el estado tendrá que adoptar si sale mayoría. Aunque en España se piense mal de la democracia americana, con sus dos partidos conservadores, el hecho de que exista este sistema de democracia directa la hace bastante avanzada en algunos aspectos. Otra cosa que podrían aprender los políticos españoles es el sistema federal, que otorga amplia autonomía y poderes a los estados al mismo tiempo que mantiene una sólida cohesión nacional. Quién sabe, con un sistema así tal vez los catalanes no querrían marcharse de España. Pero veamos cuáles son las proposiciones de ley en California. Resulta que hay 17 en total, un montón, así que sólo voy a enumerar las más interesantes.

  • 64 - Legalización de la mariguana. Si sale tendremos mariguana legal en California, como ya lo es en Colorado, Oregón y Alaska. La mariguana sigue siendo ilegal a nivel federal, pero si la legaliza un estado tan grande como California van a tener que hacer algo al respecto. 
  • 60 - Uso de condones en pelis porno. Se trata de hacer obligatorio el uso de condones al filmar películas porno. Aunque puede parecer una buena idea en principio, cuenta con la oposición tanto del Partido Demócrata como del Republicano (incluso del Partido Libertario), así como de una gran número de organizaciones de derechos civiles, LGTB y mi héroe personal, Dan Savage. Esta ley intenta legislar lo que debería ser una elección personal del los actores y actrices porno, que se oponen masivamente a esta ley.
  • 57 - Facilitar la libertad provisional para delincuentes juveniles no-violentos. Ya era hora de que se reduzcan las medidas punitivas en EE.UU., que cuenta con una de las mayores poblaciones carcelarias del mundo.
  • 62 - Abolir la pena de muerte. A ver si sale, que ya era hora.
  • 58 - Posibilita la educación multilingüe y no sólo en inglés. Muy importante para la población Latina, que podrá mantener viva la lengua española. 
  • 63 - Requerir autorización para comprar armas de fuego. Dudo que salga, dado el poder que tiene el lobby de las armas de fuego en este país, pero hay que seguir intentándolo.
  • 67 - Prohibición de distribuir bolsas de plástico no reusables en tiendas y supermercados. Sabia medida ecologista para evitar el enorme daño que causan las bolsas de plástico al medio ambiente.
Las otras proposiciones son fundamentalmente medidas de carácter económico para subir algunos impuestos, como al tabaco (proposición 56) y para recabar fondos para colegios y universidades. 

En total, me hizo falta casi una hora y venir recabando información desde hace meses para emitir mi voto bien informado. Mi sobre de votación ya está cerrado y listo para ser enviado. Así votamos en California. 

viernes, 21 de octubre de 2016

Nuevo estudio sobre la economía de la prostitución

http://newsroom.ucla.edu/stories/the-economics-of-the-sex-trade


Un grupo de cuarenta estudiosos de las ciencias sociales que incluye economistas, sociólogos y antropólogos ha publicado un minucioso estudio de los mecanismos económicos detrás de la prostitución.

Los autores del libro usaron información recogida directamente de la internet, porque la prostitución sigue migrando de la calle al trabajo sexual puertas adentro. La compiladora del libro, Manisha Sha, una profesora de economía de UCLA, explica que la internet facilita el funcionamiento de mercados ilícitos a través de anuncios gratis, bajos costes de búsqueda e incluso revisiones de trabajadoras del sexo por sus clientes. 

"Los políticos necesitan comprender la diferencia entre prostitución voluntaria y tráfico de personas", dice Shah. "A menudo estas dos cosas se confunden. Los costes sociales del tráfico sexual son muy altos, mientras que los costes sociales sociales de la prostitución voluntaria son menores."

miércoles, 19 de octubre de 2016

Obligaciones del dominante y la sumisa

Una amiga me preguntó hoy cuáles son las obligaciones del Dominante y de la sumisa en una relación de Dominación / sumisión (D/s). Es una pregunta difícil de contestar, ya que hay muchos tipos de relaciones D/s. El espectro se extiende desde relaciones Amo/esclava, donde la sumisa está al servicio total del Amo, a las relaciones Daddy - babygirl, donde el Dominante cuida a la sumisa desde una postura de autoridad. Pero sí se pueden esbozar unas obligaciones generales que se podrían aplicar a la mayoría de las relaciones. En principio, estarían basadas en las normas "seguro, sensato y consentido" que delimitan el BDSM del maltrato. En la siguiente lista utilizo el género femenino para la persona sumisa y masculino para la persona Dominante, pero que quede claro que estos roles los pueden asumir personas de cualquier género, en cualquier tipo de combinaciones.

Obligaciones del dominante

  1. Negociar la relación D/s con la sumisa, y las sesiones si se apartan de lo discutido de antemano. Establecer límites y una palabra de seguridad. 
  2. Conocer y respetar los límites de la sumisa ("consentido"). 
  3. Conocer las fantasías y las necesidades de la sumisa en la relación D/s.
  4. Crear sesiones que satisfagan las necesidades D/s de la sumisa, y no sólo las suyas propias.
  5. Detener las sesión y cuidar de la sumisa si ella dice la palabra de seguridad ("consentido"). 
  6. No tomar represalias contra la sumisa por usar la palabra de seguridad. 
  7. Respetar y proteger en todo momento la seguridad física de la sumisa ("seguro").
  8. Abstenerse de prácticas que puedan causar daño psicológico o emocional a la sumisa ("sensato").
  9. No usar el chantaje emocional ni otras formas de manipulación psicológica, a no ser que se hayan discutido, evaluado y consensuado ("sensato"). 
  10. No interferir indebidamente en la vida de la sumisa, incluyendo su entrono laboral, financiero, familiar o de amistades. No aislar socialmente a la sumisa.
  11. No espiar, acechar o violar la intimidad de la sumisa. 
  12. Controlar sus propias emociones durante la sesión, evitando actuar desde la ira, los celos y otras emociones destructivas. 
  13. Asumir responsabilidad si algo sale mal en una sesión, pedirle disculpas a la sumisa y hacer lo posible por remediar el daño hecho. 
  14. En caso de que la sumisa sufra daño físico, ataque de pánico o cualquier otro tipo de emergencia, quedarse a su lado, ayudarla y hacer todo lo posible para remediar su situación, incluido el buscar ayuda profesional o llevarla a emergencias.  
  15. Si se ha negociado el uso de castigos, usarlos de forma justa y mesurada. 
  16. Respetar la privacidad, intimidad y reputación de la sumisa en conversaciones con otras personas. 
  17. Si se juega por sesiones, tratar a la sumisa de igual a igual fuera de las sesiones, de forma respetuosa y amable. 
  18. No usar el poder que da el rol de Dominante para explotar o sacar partido de la sumisa. 
  19. Interesarse por la salud, el bienestar y la felicidad de la sumisa fuera de la relación, con cariño, compasión y amabilidad. 

Obligaciones de la sumisa

  1. Negociar la relación D/s y las sesiones con honestidad y buena fe. 
  2. Hacer conocer sus límites al Dominante.
  3. Conocer sus fantasías y necesidades D/s, y hacérselas saber al Dominante.
  4. Estar dispuesta a servir y a obedecer al Dominante en las sesiones, dentro de los límites establecidos.
  5. Usar la palabra de seguridad cuando sea necesario para proteger su seguridad física y mental.
  6. No abusar de la palabra de seguridad como forma de manipular al Dominante o dirigir la sesión.
  7. Asumir parte de la responsabilidad si algo sale mal en una sesión por no usar la palabra de seguridad, no dejar claros los límites o no haber negociado bien la sesión. 
  8. No usurpar la autoridad del Dominante dándole instrucciones durante la sesión ("topping from de bottom"), a no ser que se haya consensuado de antemano. 
  9. No usar el chantaje emocional, acusaciones infundadas de maltrato, ni otras formas de manipulación psicológica.
  10. Mantener a raya emociones destructivas como la ira o los celos, deteniendo la sesión si éstas se vuelven incontrolables. 
  11. Reconocer que fuera de la sesión el Dominante no debe actuar como tal ni es responsable de la sumisa. El trato será de igual a igual.
  12. No comportarse como sumisa en momentos o situaciones en que el Dominante no ha aceptado jugar su papel ("consentido"). 
  13. No espiar, acechar o violar la intimidad del Dominante. 
  14. Si se ha negociado el uso de castigos, cumplirlos de forma honesta, usando la palabra de seguridad si el castigo llega a perjudicar su seguridad física o mental. 
  15. Respetar la vida laboral,  financiera, familiar y de amistades del Dominante. 
  16. Respetar la privacidad, intimidad y reputación del Dominante en conversaciones con otras personas. 
  17. Interesarse por la salud, el bienestar y la felicidad del Dominante fuera de la relación, con cariño, compasión y amabilidad.

martes, 18 de octubre de 2016

Mi nueva novela "Para volverte loca"

En cada una de mis novelas he querido ir tocando aspectos distintos del amor y del sexo. En la primera abordaba sobre todo el tema del sadomasoquismo, la segunda tocaba los temas de la prostitución y la violencia machista, la tercera la dominación-sumisión y la bisexualidad, y la cuarta el poliamor y las relaciones sexuales entre varias personas. Aunque, claro, el BDSM sigue estando presente en todas ellas.

En "Para volverte loca" quiero tocar un tema poco conocido: la llamada "terapia de conversión" con la que algunas organizaciones religiosas han querido "curar" a los homosexuales. Es un tema fascinante que desarrollo en el ámbito de un hospital psiquiátrico muy peculiar, algo parecido al de la novela "Alguien voló sobre el nido del cuco". En ese hospital, Cecilia Madrigal, mi protagonista, se verá sometida a tratamientos degradantes al tiempo que va conociendo a personajes muy particulares.

Otra de las tramas de esta novela vuelve a tocar el tema de la prostitución, ésta vez desde el punto de vista de la vulnerabilidad de las prostitutas a ser explotadas por las mafias, y de cómo pueden organizarse para luchar por sus derechos.

Será el quinto libro de la saga que he titulado "La revolución erótica de Cecilia Madrigal". En él volverán a aparecer los personajes que han ido desfilando por las novelas anteriores: Julio, Laura, Malena, Lorenzo, El Chino, Johnny y, por supuesto, Cecilia... Sin olvidar a los "malos": Luis, don Francisco, Benito y Ángelo. Martina y Beatriz, dos personajes entrañables que aparecen por primera vez en "Escenas de poliamor", también volverán en esta novela. Y luego habrá mucho personajes nuevos.

¿Os apetece leerla? Pues pronto podréis hacerlo, pues he decidido ir colgándola en este blog conforme la voy escribiendo. Por ahora, tengo ya escritas 200 páginas para darme algo de margen. La historia tiene mucha acción desde el principio, espero que os enganche. 

domingo, 16 de octubre de 2016

Cómo leer libros electrónicos si no tienes tableta

Por ahora, mis cuatro novelas han sido publicadas sólo como libros electrónicos. Mucha gente se queja de que no tienen tableta, así que no pueden leerlos. En realidad, hoy en día existen muchas formas de leer libros electrónicos aunque no se tenga un iPad, un Kindle o una tableta parecida. Ahí van algunas ideas...

  • Si tienes un teléfono celular como el iPhone o con el sistema operativo Android, el teléfono es tu tableta. Sólo tienes que bajarte la aplicación kindle para iPhone/iPod (https://www.amazon.com/gp/help/customer/display.html?nodeId=200298460) o para Android (https://play.google.com/store/apps/details?id=com.amazon.kindle&hl=en). Es gratis. Bájate los libros electrónicos en formato MOBI para leerlos con la aplicación kindle. 
  • El iPhone también te permite leer libros electrónicos en formato EPUB con una aplicación propia. Búscala en tu iPhone o en el iTunes Store. También gratis. 
  • No aconsejo que leas libros en tu PC o en tu Mac. Resulta muy cansado para la vista. Pero, si te empeñas, también te puedes bajar el lector kindle al ordenador
  • Y, ya puestos a trabajar en el ordenador, hay un programa muy bueno para almacenar, organizar y leer libros electrónicos en el ordenador. Se llama Calibre  y es gratis. 
  • Además, Calibre se puede usar para convertir un libro de un formato electrónico a otro. Por ejemplo, puedes pasar un libro de formato EPUB (de Apple) al formato MOBI (de Amazon). 
  • O, si has escrito algo y lo quieres leer en tu tableta o en tu móvil, puedes usar Calibre convertir un fichero de texto de DOCX a MOBI o a EPUB. Eso es lo que hago yo para publicar mis libros. 
  • ¿Y qué pasa con el formato PDF de Adobe? Puedes convertir un libro electrónico a PDF usando Calibre. Sin embargo, no lo aconsejo porque se suele alterar mucho el maquetado y el formato de las páginas, resultando muy difícil de leer. 
  • Si vas a comprar libros electrónicos y no estás seguro de en qué formato los quieres, es mejor que los compres desde Smashwords.com (https://www.smashwords.com/), una tienda que te permite escoger el formato que quieras. Además, una vez que te compras un libro, puedes bajártelo en otro formato sin tener que volver a pagar. En cambio, Amazon sólo vende libros electrónicos en formato MOBI para su tableta kindle. 
De todas formas, pronto publicaré Juegos de amor y dolor y Escenas de poliamor en papel. Si te van más los libros hechos de árboles muertos, estate al loro... 

viernes, 14 de octubre de 2016

25 años casado

Ayer se cumplió el 25 aniversario de mi boda. Mañana, mi esposa y yo haremos una fiesta con familiares y amigos para celebrarlo.

En nuestra cultura se considera todo un éxito que un matrimonio dure tanto tiempo. A día de hoy, más de la mitad de los matrimonios acaban en divorcio. Al parecer, nadie se para a pensar que es mejor que un matrimonio termine a tener vivir año tras año con una persona a la que has dejado de querer, privándote encima de la posibilidad de establecer una relación mejor con otra persona.

Por suerte, no es mi caso. Aunque tenemos nuestros problemas y la relación ha pasado por varios altibajos, seguimos disfrutando del amor y del sexo. Pero también es verdad que nuestro matrimonio es poco convencional, y que si no lo fuera probablemente hubiera terminado hace tiempo. Pocos de los amigos que vendrán a la fiesta conocen nuestro secreto.

Practicamos el poliamor. Es una forma de poliamor bastante parejo-céntrica, es verdad. No formamos parte de un trío, una cuaterna u otra forma de "polécula" (término que sirve para denominar a comunidad de poliamor, donde varias personas están unidas por vínculos similares a los enlaces químicos en una molécula). De hecho, en estos momentos ni mi esposa ni yo tenemos amantes. Pero sí que los hemos tenido, no hace mucho tiempo, y probablemente los volvamos a tener. Lo más importante es la libertad de relacionarte con quién quieras sin estar bajo la espada de los celos. El poder contarnos que nos sentimos atraídos por otra persona, que incluso estamos empezando una relación con ella, y que eso sirva para establecer una complicidad mutua, para sentirnos más unidos al compartir la experiencia de la persona a la que amamos.

A mí me hubiera gustado que mi relación con mis amantes durara más tiempo. La que más duró fueron unos tres años, aunque nos veíamos con poca frecuencia y no llegamos a enamorarnos. Otra relación duró un año casi justo y fue muy intensa. La más reciente duró cinco meses. Poco tiempo si se compara con 25 años. El problema es que no estamos dispuestos a invertir tiempo y esfuerzo en estas relaciones que consideramos "secundarias". Yo estoy dispuesto a intentarlo, a trabajar más en serio si se me presenta otra relación. Y si no, no me puedo quejar, en mi vida no falta el amor. 

miércoles, 12 de octubre de 2016

Cambios en el blog

He decidido cambiar de estrategia para escribir este blog. A partir de ahora escribiré artículo cortos como éste. A ver si así consigo escribir varios artículos a la semana y dejo de tener el blog tan abandonado. Tampoco incluiré fotos, a no ser que sean mías, ya que buscarlas en internet es lo que me lleva más tiempo.

Me he metido en tantos proyectos que ya no tengo tiempo de escribir en el blog como lo hacía antes. Estoy reescribiendo algunas escenas de mi novela "Juegos de amor y dolor" desde el punto de vista de Julio, en vez de usar exclusivamente a Cecilia como punto de vista. Estos cambios se publicarán como la cuarta edición de esta novela. Luego haré lo mismo en "Desencadenada" y "Amores imposibles". Ya he publicado nuevas ediciones de estas tres novelas con una nueva partición en capítulos (ahora son 27 en vez de 9) y nuevas portadas. También estoy traduciendo al inglés "Juegos de amor y dolor". Ya tengo casi acabada la versión en papel de "Escenas de poliamor", que espero publicar dentro de poco. Y cuando cabe la cuarta edición de "Juegos..." también la sacaré en papel.

Pero lo que más ilusionado me tiene es escribir la quinta novela de la saga de Cecilia Madrigal, "Para volverte loca". Estoy pensando ir publicándola por entregas en este blog. Así podré ir recogiendo las impresiones y las correcciones de los lectores. ¡Así que estad atentos!

Y lo que me trae por la calle de la amargura es el dichoso marketing... Pero ya hablaré más de eso en otro artículo.

domingo, 11 de septiembre de 2016

BDSM y estados alterados de consciencia - vídeo-conferencia

Se ha publicado en Vimeo el vídeo de la conferencia que di en Madrid el 25 de junio del 2016. El vídeo consiste en las diapositivas con el audio grabado de la conferencia. La charla dura 1 hora y 39 minutos, pero el vídeo permite saltar a las partes que os parezcan más interesantes. Éste es el enlace al vídeo:

https://vimeo.com/182298029

¡Espero que os guste!

domingo, 3 de julio de 2016

Presentación de la novela "Escenas de poliamor"

La última novela de la saga de Cecilia Madrigal, Escenas de poliamor, ya está terminada, formateada y lista para publicarse. Espero sacarla a la venta en Amazon Kindle y Smashwords esta semana. La saga de Cecilia, que antes era la trilogía Voy a romperte en pedacitos, ahora pasará a llamarse La revolución erótica de  Cecilia Madrigal y estará formada por un total de seis novelas.

Además, aprovechando que estoy de vacaciones en España, presentaré la novela el próximo sábado, día 9 de julio a las 20 horas, en el local El Garaje, calle Olmo 1, Madrid (metro Antón Martín o Tirso de Molina).

Escenas de poliamor es una novela que cuenta la relación entre seis personas con distintos grados de intimidad sexual y afectiva. También habla de sadomasoquismo, presentado escenas de una gran intensidad. Está ambientada en el Madrid del final de la Transición (1979) y quiere mostrar cómo los cambios sociales y culturales repercuten en las relaciones amorosas.

En la charla de presentación leeré pasajes de la novela representativos de la práctica del poliamor y del sadomasoquismo como punto de partida a un diálogo sobre estos temas. Entre otras cosas, hablaremos sobre:

•    El poliamor, que consiste en relaciones sexuales y románticas entre más de dos personas con el conocimiento y el consentimiento de todas las personas implicadas.

•    Cómo el poliamor da lugar a situaciones preciosas y poco convencionales, a un nuevo tipo de romanticismo a menudo opuesto a normas culturales sobre el amor.

•    ¿Cómo es la vida de personas que viven en un trío en vez de una pareja?

•    ¿Cómo hablan dos amantes que han superado los celos?

•    ¿Qué nuevos problemas tienen que afrontar las personas en este tipo de relaciones?

Y lo más importante de todo: al final de la charla daré un código para que los asistentes podáis bajaros la novela gratis de Smashwords. El código estará activo durante dos días.

Después de la presentación habrá una fiesta poliamorosa-BDSM de despedida.

¡No faltéis! Venid temprano pues El Garaje es pequeño y es posible que completemos el aforo del local.

lunes, 16 de mayo de 2016

La comunidad BDSM muestra un mayor rechazo a la violación

Un nuevo trabajo de investigación por parte de la University of Northern Illinois muestra que la comunidad BDSM ha desarrollado una cultura de consentimiento que lleva a una menor aceptación de los mitos sobre la violación, el machismo y el echarle la culpa a la víctima. Lo explica muy bien este artículo:

https://broadly.vice.com/en_us/article/bdsm-communities-are-less-rapey-than-the-general-population

sábado, 14 de mayo de 2016

Próxima publicación de Escenas de poliamor


Ya he acabado de escribir mi nueva novela, Escenas de poliamor, que será el cuarto libro de la saga de Cecilia Madrigal. Mis planes son que la saga esté formada por seis novelas. Las tres primeras ya están publicadas como la trilogía Voy a romperte en pedacitos: Juegos de amor y dolor, Desencadenada y Amores imposibles. Los libros quinto y sexto se titulan, por ahora, Para volverte loca (del que ya tengo escritas unas 100 páginas) y Nunca podrás volver.

La imagen que veis es el proyecto de portada de Escenas de poliamor. Esa preciosa foto se la debo a mis amigos de real-book. La modelo se parece a la imagen que siempre he tenido en mente de Cecilia Madrigal… la verdad es que se parece a Cecilia en muchas otras cosas. Quedan por hacer algunos cambios en la tipografía de los rótulos. Se admiten sugerencias.

Esos mismos amigos de real-book me están ayudando a preparar la presentación de Escenas de poliamor, que si todo sale bien será en Madrid, en el local El Garaje, el sábado 9 de julio. Mis planes son ponerla a la venta en Amazon y Smashwords a mediados de junio, antes de mi viaje a España. Por ahora, se la he mandado a un grupo de amigas y amigos que me ayudarán a corregir errores y me dirán si algo no funciona en la trama.

Como su título indica, esta novela trata sobre las relaciones de poliamor, sus dinámicas y sus problemas. De todas formas no abandono la temática del BDSM. En esta novela describo sesiones sadomasoquistas bastante más elaboradas que en las novelas anteriores. También hay más variedad, con una trama de sumisión masculina y sesiones de BDSM lesbiano. También hay escenas de sexo entre dos hombres y una mujer en las que se aborda el tema de la bisexualidad masculina. Todo ello viene sazonado con aventuras de vela y de escalada, luchas contra criminales y acontecimientos históricos de la Transición y la Guerra Civil. Pero, por encima de todo, está el mensaje de que el amor y la amistad superan todas las dificultades y traen la felicidad.

Aquí os dejo algunos retazos de “Escenas de poliamor” que me han gustado bastante por la forma en que están escritos, para que os hagáis a la idea de cómo es…


***

Cecilia hizo lo que le pedía, aunque ya ni siquiera estaba segura de dónde venía el viento. Agarrada a la punta del barco, miró para abajo. Sus piernas y sus tenis parecían muy pálidos perfilados sobre la negrura de la profundidad. ¿Cuántos metros habría hasta el fondo? Se imaginó descendiendo hacia él, el agua a su alrededor volviéndose cada vez más oscura y más fría, hasta llegar al tenebroso fondo de lodo. La imagen le pareció completamente aterradora. Nunca había nadado en mar abierto. De niña había ido a pasar los veranos con sus padres a la costa cerca de Santander, y cuando se bañaba en la playa rara vez iba más lejos de la rompiente.


***

Concha se miró en el escaparate y le entraron ganas de llorar. A pesar de todos sus esfuerzos por adecentarse, estaba fea, arrugada y vieja. Era imposible esconder esos bultos en sus mejillas, la papada suelta, las patas de gallo. Los ojos que la miraban desde el cristal eran los de una anciana, cansados, mustios, sin brillo. Todo el rímel y color que se había puesto sólo conseguía acentuar la fina red de arrugas en sus párpados.


***

¡Pero qué maravillosos habían sido aquellos dos años! Jesús era guapísimo, listísimo, impresionante en los mítines, organizándolo todo, proponiendo ideas brillantes que no se le ocurrían a nadie, hablando con los brigadistas internacionales en inglés, francés y un poco de ruso que aprendió sobre la marcha. Traía locas a todas la milicianas, pero era suyo, de ella y de nadie más. Hacían el amor todas las noches, una vez que él la logró librar del puritanismo que le habían metido en la cabeza las monjas del colegio. Durante el día él trabajaba duro en los puestos de mando o inspeccionando el frente, mientras que ella atendía a los heridos en los hospitales provisionales que habían instalado cerca del frente de la Moncloa. El trabajo era duro, el peligro constante debido a los bombardeos de la baterías de artillería que los franquistas tenían en la Casa de Campo, pero a ella no le importaba nada porque el amor de Jesús la convertía en la mujer más valiente del mundo.


***

Cecilia se sentó. Josefa volvió a señalar al fondo de la sala. Para su sorpresa, cuando se volvió vio que quien se había puesto de pie para hablar no era Cristina, sino Lola, la chica que la acompañaba.

-Le estoy muy agradecida a Cecilia por haber dicho eso que ha dicho al final -dijo con la voz quebrada de una mujer asustada-, porque si no hubiera dicho eso yo no me hubiera atrevido a contaros lo que os voy a contar ahora… Me casé con un hombre que me trató muy mal. Nunca me pegó, es verdad, pero lo que me hacía era peor… No paraba de criticarme, de meterse conmigo, de decirme que no servía para nada. Al casarnos nos fuimos de Sevilla y nos vinimos a vivir a Madrid, con lo que yo perdí el contacto con toda mi familia y con mis amigas. También dejé mi trabajo. Al principio todo eso me pareció bien… no me di cuenta de que al volverme económicamente dependiente de él le daba el poder de controlarlo todo en mi vida. Por ejemplo, muchas veces le pedí dinero para comprarme un billete de tren para ir a Sevilla a ver a los míos, pero no me lo quiso dar. Tampoco le gustaba nada que saliera de casa, se ponía muy celoso. Allí metida en ese piso, sin nada que hacer salvo limpiar y ver la tele, empecé a deprimirme. Me acabé creyendo todo lo que me decía, que no valía para nada, que ese tipo de vida era todo a lo que yo podía aspirar.


-Lola, cariño -la interrumpió Cristina-. Te estás saliendo del tema. No creo que a las demás les interese conocer los detalles de tu vida privada. 

Lola dirigió una mirada temerosa a Cristina, pero luego se enderezó y siguió hablando.

-Sí, al final llegué a la prostitución, y eso fue lo que me salvó. Yo estaba muy, muy mal, tan deprimida que no conseguía salir de la cama… A veces incluso pensaba en matarme. Un día de los que no podía levantarme mi marido me echó una de sus broncas. Me insultó, como siempre, pero esa fue la primera vez que me llamó puta. No sé cómo, pero eso me hizo reaccionar. Pensé: “Conque puta, ¿eh? ¡Pues ahora te vas a enterar!” Me fui de casa y… y me puse a trabajar en una barra americana de esas… No es que estuviera bien, pero fue mejor de lo que yo me esperaba. Ganaba más dinero del que necesitaba para vivir y, sin los insultos de marido, enseguida se me pasó la depresión. Al cabo de unos meses, con mis ahorrillos, mi buena ropa y mi piso de alquiler, conseguí encontrar un trabajo de contable, que era lo que hacía antes. Así que dejé la barra americana… ¡Y aquí estoy! Bueno, os he contado mi historia para que os deis cuenta de que algunas mujeres se hacen putas no porque sean drogadictas, ni porque las obligue su chulo o una mafia, sino simplemente porque así consiguen salir adelante.


***

Difícil saber si le gustaba o no. Difícil separar el placer del dolor. Ahora Martina distribuía bien los reglazos. Algunos le caían sobre el clítoris, empujándola progresivamente hacia un orgasmo que ya no sabía si deseaba o temía. Otros viajaban al interior de su vagina, donde otro placer más profundo empezaba a despertarse. Martina la estaba leyendo muy bien, interpretando cada contracción de sus muslos, cada bamboleo de sus caderas, porque conforme se acercaba al clímax la fuerza de los golpes fue aumentando hasta culminar en un paroxismo de dolor que cotejaba perfectamente el de su placer, enviándola a un sitio en su mente donde el orgasmo significaba al tiempo un premio y un castigo, liberación y rendición.


***

Mientras que nuestros amigos se iban por fin a la cama en Madrid, al otro lado del planeta, en el pequeño pueblo mejicano de Cabo San Lucas, empezaba un nuevo día. Se habían levantado al amanecer y paseaban por la playa cogidos de la mano. El mar tenía un color gris de metal derretido. A su espalda, los acantilados del cabo resplandecían con la primera luz del sol, con su distintivo arco de roca perfilándose contra el horizonte. Las olas aparecían como lentas jorobas y se encorvaban en explosivas cascadas de espuma que luego formaban largas lenguas que iban a acariciar la arena con un sonido como un suspiro. Centenares de gaviotas posadas en la playa los miraban con desconfianza cuando se acercaban. Luego abrían las alas en un breve vuelo para posarse unos metros más lejos.

sábado, 23 de abril de 2016

“La penetración es violación” - la controversia

Esta idea se le atribuye a Andrea Dworkin en su libro Intercourse (http://boards.straightdope.com/sdmb/showthread.php?t=312271) y ha sido fuente de una gran controversia durante décadas (https://www.quora.com/Why-do-some-radical-feminists-consider-PIV-to-be-rape-and-a-tool-for-the-subjugation-of-women). Por supuesto, el feminismo sexo-positivo que predomina en nuestros días la rechaza completamente, no sólo por absurda sino porque trivializa el crimen de la violación. Pero, por otro lado, ciertas feministas que se autodenominan “radicales” (aunque a menudo se alían con los conservadores) y que forman un reducto nada despreciable del feminismo anti-porno mantienen una postura un tanto ambigua ante la idea de que penetración equivale a violación. Algunas niegan que Dworkin escribiera esto, lo que parece ser verdad estrictamente hablando (http://radgeek.com/gt/2005/01/10/andrea_dworkin/), aunque también es cierto que Intercourse está escrito en un lenguaje enrevesado que sugiere esa idea sin llegar a afirmarla categóricamente. Lo cierto es que hay feministas “radicales” que la suscriben completamente (https://witchwind.wordpress.com/2013/12/15/piv-is-always-rape-ok/). Otras feministas la rechazan en principio, pero enseguida arguyen una serie de ideas parecidas (https://www.facebook.com/permalink.php?id=119311564818398&story_fbid=281146585301561), como que la penetración es un símbolo de dominación masculina, que la penetración no es una fuente de placer para la mujer o que la sociedad impone la penetración como la única forma de sexo (http://radicalprofeminist.blogspot.com/2011/04/andrea-dworkin-said-all-heterosexual.html). Lo preocupante es que esta idea ha sido absorbida por la cultura feminista en forma de una sutil oposición al sexo penetrativo y una actitud de sospecha frente al placer masculino en el acto sexual.  

sábado, 16 de abril de 2016

Un problemilla en Magaluf (3)

De repente, una furia feroz le salió de dentro. No había derecho a que fuera a gozar de ella después de todo el daño que le había hecho. Ella, que le había ganado la partida a Luis con su cuadrilla de fachas, no iba a dejar que ese mequetrefe se saliera con la suya. Sabía que tenía el tiempo a su favor. Si conseguía resistir unos minutos más, lo tendría en su poder. ¡Y entonces se iba a enterar de lo que era bueno!

Se volvió súbitamente en la cama, encogió las piernas y lo golpeó en el vientre con los pies juntos, como le había hecho a Luis aquella noche funesta. Jack se dobló en dos y cayó de culo sobre el suelo. Ella se puso en pie de un salto y abrazó a Art por la espalda, interponiéndolo entre ella y Jack.

-¡Maldita puta! -masculló Jack entre dientes mientras se levantaba trabajosamente del suelo-. ¡Te vas a arrepentir de eso!

Jack se les acercó, intentando rodear a Art para pegarle, pero Cecilia lo hizo girar para mantenerlo entre ella y Jack. Art era como un pelele inerte en sus brazos.

-Art, you dumb ass! Get out of the way! -le ordenó Jack.

Art se debatió débilmente entre sus brazos, pero Cecilia se pegó aún más a él. Abrazándose a su cintura, le bajó la cremallera de los shorts, introdujo su mano en la bragueta y empezó a masturbarlo. Art se abandonó completamente a ella.

Jack la agarró del brazo con el que masturbaba a Art. Ella le pegó una patada, haciéndolo retroceder.

Respiraba entrecortadamente. Jack era más fuerte que ella. Si la atacaba con decisión no iba a poder resistir mucho tiempo. ¡Y sabe dios lo que le haría cuando la atrapara! ¿Es que esa dichosa droga nunca iba a hacerle efecto?

Jack le sonreía cruelmente. Se agachó, recogió sus pantalones del suelo y extrajo el cinturón de las hebillas. Intentó pensar en algo para entretenerlo.

-Mira en el bolsillo Jack. ¿Dónde están tus pastillas?

-No necesito pastillas. Quiero que sientas bien lo que te voy a hacer.

Saltó hacia ella, haciendo girar el cinturón alrededor de Art. El trallazo la alcanzó en mitad de la espalda, arrancándole un grito de alarma. Jack sonrió con satisfacción, preparándose para pegarle otra vez. Cecilia retrocedió hasta que su espalda chocó contra la cortina de la ventana.

-¡Encontré tus pastillas, Jack! Las tiré al váter… Todas menos una, que puse en el vaso del que bebiste en el cuarto de baño.

-¡Mentira! -gritó Jack, y la volvió a golpear con el cinturón. Esta vez la alcanzó en el muslo, levantándole un vivo escozor.

-¡No, no es mentira, Jack! Pronto empezarás a sentir los efectos.

Pero su propia voz sonaba insegura. Algo no funcionaba. ¿Y si la pastilla no se había disuelto en el agua? ¿Y si esas pastillas eran de otra cosa?

Retrocedió pegada a la ventana hasta quedar metida en la esquina, con el cuerpo de Art entre ella y el temible cinturón de Jack.

Jack quiso volver a pegarle con el cinturón, pero esta vez su brazo se movió con torpeza y el cinturón sesgó en aire a varios centímetros de la pierna de Art. Jack se quedó mirando su mano con la expresión de incredulidad de un borracho que no acierta a entender su incapacidad.

-¿Ves? Ya te empieza a hacer efecto la droga, Jack -dijo con triunfo.

Jack intentó una vez más golpear con el cinturón, pero apenas consiguió blandirlo un poco frente a él. Una expresión de terror se apoderó de su rostro al darse cuenta de lo que le estaba pasando.

-Enseguida voy a ser yo quien te pegue con tu propio cinturón. ¡Te arrepentirás de haber intentado violarme!

-¡No intenté violarte! Sólo… divertirnos… un poco…

El cinturón se deslizó entre sus dedos y cayó al suelo.

-¡Por supuesto que querías violarme! Primero intentaste drogarme. Y cuando eso no funcionó me pegaste e intentaste violarme a la fuerza.

Jack levantó las manos con las palmas hacia ella.

-All right! All right! -dijo arrastrando las palabras-. Lo siento, me pasé un poco… Me puse enfadado por lo que le haces al pobre Art.

-Yo no le hago nada malo a Art… Sólo divertirnos un poco… ¡Mira!

Extrajo la polla de Art de sus pantaloncitos, acariciándole el frenillo con el pulgar.

Jack tenía la mirada fija en ellos, la cara inexpresiva. Se tambaleaba ligeramente.

-¿Y tú, qué, Jack? ¿Tú no quieres “divertirnos un poco”?

Cecilia avanzó cautelosamente hacia él, manteniendo a Art delante de ella como escudo. Cuando llegó frente a Jack soltó a Art, quien cayó lentamente de rodillas al suelo.

Jack parecía estar paralizado. Abría y cerraba las manos. Los ojos la enfocaban y luego se perdían en el vacío. Debía estar luchando a brazo partido contra los efectos de la droga, que poco a poco se iba apoderando de su consciencia.

Se plantó delante de él, muy cerca y le agarró la polla, que se endureció en sus manos. Empezó a masturbarlo. Jack soltó un quejido, no sabía si de placer o de impotencia.

-¿Ves, Jack? Así podemos divertirnos un poco, como tú decías. ¿Te gusta? ¡Pues ya verás, esto te va a gustar aún más!

Se arrodilló delante de él, junto a Art, y acercó la polla a su boca. Jack dio un gemido de terror.

-¿Qué pasa? ¿Todavía tienes miedo de que te la muerda? Bueno, pues ya que no te fías de mí tendré que dejar que lo haga tu amigo. ¡Come on, Art, suck his cock…!

Empujó la cara de Art hacia la verga de Jack, le hizo abrir la boca y se le metió dentro. Para su satisfacción, Art empezó a chuparla con fruición. Se ve que no era la primera vez.

Jack miraba hacia abajo, los ojos clavados en la nuca de Art. Extendió las manos hacia su cabeza, como si quisiera apartarlo, pero no pudo hacerlo. Su mano derecha acabó sobre el pelo rubio de Art en un especie de lánguida caricia. Jack cerró los ojos.

Cecilia recogió el cinturón del suelo, se puso en pie y se plantó otra vez delante de Jack. Le sacudió un bofetón para hacerle abrir los ojos. Estiró el cinturón entre sus manos enfrente de él, sonriéndole maliciosamente.

-¿Qué, Jack, tú crees que la droga te impedirá sentir cómo te zurro con el cinturón? Supongo que nunca lo sabremos, porque mañana te habrás olvidado de todo. De todas formas, ya me ocuparé yo de que no puedas sentarte a gusto por un par de días.

Vio una última mirada de terror en los ojos de Jack antes de que se cerraran. Se tambaleó y se habría caído al suelo si ella no lo hubiera sujetado. Lo dejó tendido en el suelo y se las arregló para que Art volviera a chupársela.

Se sentía exultante. Contra todo pronóstico, le había ganado la partida. Había valido la pena todo el miedo que había pasado.

Se sentó en el sillón, masturbándose mientras los contemplaba. Jack parecía relajado, estremeciéndose de vez en cuando. Art tenía los ojos cerrados, cumpliendo su misión con la ayuda de una mano. Por fin vio a Jack sacudirse mientras eyaculaba en la boca de su amigo.

-¿Qué? No ha estado mal, ¿verdad? Bueno, ha llegado el momento de que saldemos esas cuentas que tenemos pendientes.

Apartó a Art y, cogiendo a Jack por los pies, lo hizo rodar hasta dejarlo tumbado sobre el vientre. Luego hizo que Art se sentara sobre su espalda, por si la droga no era lo bastante fuerte para inmovilizarlo.

De pie a su lado, empuñó el cinturón.

Jack gimió y se sacudió con cada trallazo que le dio en el culo. Intentó levantarse después del tercero, que debió ser particularmente doloroso, pero no pudo vencer el peso de Art en su espalda. Curiosamente, no sentía rabia al pegarle, a pesar del daño que le había hecho hacía un momento. En vez de eso se sentía exultante de poder y presa de un sadismo calculado y metódico. No era la primera vez que le pegaba a alguien con un cinturón y sabía bien como hacerlo. También sabía por experiencia propia lo que se sentía y el imaginárselo le producía una excitación profundamente sexual.

Jack se debatía y gemía bajo los golpes. Ciertamente, la droga no le impedía sufrir el castigo, pero sí que anulaba su voluntad y lo debilitaba lo suficiente para no dejarlo escapar de debajo de Art.


Estuvo trabajándole el trasero un buen rato hasta que lo dejó completamente cubierto de bandas color carmín y morado. Luego le atizó en los muslos, pensando en dejarle unas buenas marcas que tendría que lucir en público si se ponía en bañador.

Art parecía estar vagamente consciente de lo que estaba pasando, pero él tampoco parecía tener la presencia de ánimo para hacer nada. Hacia el final empezó a revolverse incómodo. Levantó la cara para mirarla, los ojos muy abiertos.

-¡Please, stop! -gimoteó-. ¡Please! ¡Please!

Cecilia dejó caer el cinturón y se sentó en el sillón a recuperar el aliento.

-¡Come here! -le ordenó a Art.

Art se levantó del cuerpo tembloroso de Jack y se le acercó en dos pasos vacilantes. Parecía que se le iban pasando los efectos de la droga. Se arrepintió de haber tirado el resto de las pastillas al váter. Pero la verdad es que tampoco podía haberse arriesgado a que Jack le hiciera tragarse una.

Cogió a Art de la mano y lo hizo sentarse en su regazo.

-I had to punish Jack because he was a bad, bad boy -le explicó como si hablara con un niño-. He hit me and tried to rape me. You were also a bad boy.

-No… I was good! I didn’t try… to rape you.

-Yes, you did! You knew that there was a drug in my drink… Didn’t you?

-I… I didn’t want to… -Se interrumpió, mirándola con ojos asustados.

Sonaba mucho más coherente ahora. Decididamente, se le estaba pasando el efecto de la droga. Tenía que hacer algo enseguida.

Lo hizo levantarse de su regazo y se puso a buscar por la habitación algo con que atarlo. Había unas cuerdas de nylon para abrir y cerrar las cortinas. Fue al cuarto de baño y rompió el vaso del que había bebido Jack. Luego, subiéndose al sillón, usó el borde afilado del cristal para cortar la cuerda de la cortina. Obtuvo dos segmentos de longitud adecuada para su propósitos

Se acercó a Art con una de las cuerdas. Estaba en pie, los brazos colgándole a los lados del cuerpo, mirándola con temor.

-Please, don’t hit me with the belt -le suplicó.

-Be a good boy and do what I tell you, and I won’t hit you with the belt.

-You promise?

-Yes, I promise… Take off your shirt.

Obediente, Art se quitó la camiseta. Ella procedió a atarle la muñecas tras la espalda. Art parecía estar todavía lo suficientemente drogado para dejarse hacer, mirándola con esa expresión mezcla de incredulidad y concentración que le daba la droga.

Cecilia se sentó sobre la espalda de Jack y usó otro segmento de cuerda para atarle a él también las muñecas a la espalda. El efecto de la droga aún le duraría un tiempo, pero mejor tenerlo atado por si acaso. No quería ser interrumpida en lo que iba a hacer.

Volvió junto a Art, le desabrochó los shorts y los dejó deslizarse piernas abajo hasta el suelo. Como había podido apreciar antes, no llevaba calzoncillos.

-I promised not to hit you with the belt, but you have been a bad boy, so I’m going to give you a good spanking.

-No, please! -protestó él débilmente.

-Será divertido, ya verás…

Su polla estaba medio empalmada y se endureció rápidamente cuando se la acarició. Tirando de ella, lo condujo al sillón y lo atravesó sobre su regazo. Él se dejó hacer, dócilmente.

El culo de Art era tan bonito como se lo había imaginado: redondito y apretado, muy pálido, cubierto de una fina pelusa rubia. Estuvo acariciándoselo y estrujándoselo un buen rato, disfrutando a tope de él. Luego le volvió a explicar en inglés que había sido un chico muy, muy malo, y empezó la azotaina. Más que para castigarlo, lo hacía para su propio placer. Disfrutó apreciando como la piel blanca de las nalgas iba a adquiriendo un bonito tono sonrosado, cada vez más oscuro. De cuando en cuando se detenía a sobárselas otra vez, saboreando el calorcito que emitían. Art gemía y pataleaba pero no intentó escapar del castigo, no sabía si por la docilidad que le daba la droga o porque, como le pasaba a ella, en el fondo disfrutaba de una buena azotaina. Notaba su polla bien tiesa restregándose contra sus muslos mientras él se retorcía de dolor en su regazo. Eso la excitó aún más, llevándola a pegarle cada vez más fuerte. Levantando bien la mano en el aire, hizo llover sobre ese culito tan mono azotes propinados con toda la fuerza que pudo sacar de sus brazos, hasta que su propia mano empezó a arderle.

Cuando finalmente lo hizo incorporarse, vio en su mirada de aprensión y respeto que lo tenía en su poder aunque se le pasaran los efectos de la droga.

-Ahora viene lo más divertido -le dijo en español.

-What?

No se molestó en explicárselo. Le sacó los pantaloncitos de los pies y lo llevó a la cama, donde lo hizo acostarse bocarriba. Le acarició la polla hasta que adquirió toda la dureza de la que era capaz. Era una verga muy bonita: larga, derecha y delgada. Sería un pecado desperdiciar una verga así.

Entre su ropa esparcida por el suelo encontró su cartera, de la que sacó un condón. Se lo puso cuidadosamente, ayudándose con la boca. Luego se colocó a caballo sobre él y se penetró con avidez con esa polla que tanto codiciaba.

A Art se le puso una sonrisa tontorrona en la boca. Le pegó un bofetón.

-¡No te equivoques, chaval! Aquí al que están follando es a ti.

Art la miró con incomprensión. Le retorció los pezones hasta que lo sintió tensarse de dolor bajo ella. En cuanto lo soltó, la sonrisa idiota volvió a los labios del chico. Se encogió de hombros y empezó a cabalgarlo lentamente, ajustando el ángulo de la penetración para maximizar su propio placer.

Él seguía con la docilidad que le daba la droga, pero no por eso dejaba de disfrutar de la follada. Varias veces arqueó las caderas, intentado imponerle su propio ritmo, y ella tuvo que volver a abofetearlo para impedírselo. Cuando vio que él estaba a punto de correrse, dejó caer todo su peso sobre su pubis para penetrarse hasta el fondo y relajó su vagina en torno a su polla de una forma especial que había aprendido a hacer cuando trabajaba de puta, negándole así la presión que necesitaba para llevarlo a la eyaculación. Art gimió de frustración.

Se quedó contemplándolo, presa de una súbita indecisión. Estaba buenísimo, desde luego, y su cuerpo le pedía a gritos volver a cabalgarlo a todo trapo hasta llegar al orgasmo. Pero Art la miraba ahora con esa sonrisa prepotente que le decía que sabía que ella no se iba poder resistir. En cuanto volviera a moverse, él se correría, y así se habría salido con la suya. No se lo merecía. Art había sabido desde el principio que Jack la iba a drogar y había cooperado completamente con él para hacerlo. Si lo hubieran logrado, sabe dios lo que le habrían hecho… La habrían enculado, seguro, estaba claro que eso es lo que pretendía hacer Jack. A saber a cuántas mujeres habían violado entre los dos.

No, no se merecía disfrutar de ella. Se le ocurrió un plan perverso que la excitó más aún que seguir follándolo. Se levantó bruscamente de él, abandonando su polla insatisfecha.

-What are you doing? -gimió Art-. Please come back!

Cecilia lo ignoró y fue a buscar a Jack, quien parecía medio dormido. Lo hizo levantarse del suelo, lo empujó dando traspiés hasta la cama y lo hizo acostarse al lado de Art.

Cuando le explicó a Art lo que quería que hiciera, él volvió a gemir y suplicar, rodando en la cama para alejarse lo más posible de Jack. Era lo que se esperaba. Recogió el cinturón de Jack del suelo y le dio un buen trallazo a Art en la delantera de los muslos. Él rodó en la cama para protegerse, lo que ella aprovechó para encajarle otro magnífico azote en el trasero. Con eso Art se mostró mucho más dispuesto a cooperar.

Fue al cuarto de baño y se enjabonó bien las manos. Volviendo a la cama, le quitó el condón a Art y usó la espuma de jabón en sus manos para lubricarle bien la polla y el culo de Jack. Hizo rodar a Art hacia la espalda de Jack y lo ayudó a penetrarlo.

¡Qué, Jack! ¡Me querías dar por culo y al final has sido tú quien ha salido enculado! Qué ironías tiene la vida, ¿verdad?

Bastó volver a enseñarle el cinturón a Art para hacerlo comprender que ella no se conformaría si no cumplía su cometido con el brío necesario. Luego él pareció encontrarle el gusto a la cosa y se puso a bombear el culo de Jack con fruición. Éste parecía vagamente consciente de lo que le estaba pasando. Gemía un poco con cada acometida, pero no hizo ningún esfuerzo para escapar. Algo debía de gustarle, a juzgar por la erección morcillona que había adquirido su polla.

Verlos follar la puso tope de cachonda. Se arrodilló a horcajadas sobre sus cabezas para verlos bien, masturbándose con gusto mientras los contemplaba. El trasero de Jack estaba cubierto de las bandas escarlata que le había dejado con el cinturón, mientras que el de Art tenía todavía el bonito color sonrosado de la azotaina, surcado por la banda rojo oscuro del último trallazo con el cinturón. Eran dos chicos malos cumpliendo el castigo que se merecían. Esa idea terminó de llevarla al clímax. Tuvo un par de orgasmos más antes de que Art lograra descargar su semen dentro de su amigo.

Art se puso a lloriquear y a quejarse en cuanto se le pasó la erección. Inesperadamente, eso le provocó remordimientos.

¿No me habré pasado un poco con ellos? A los tíos este tipo de cosas que les hacen dudar de su masculinidad les pueden resultar muy traumáticas. Quizás debería haber terminado de follar con Art y dejar allí la cosa.

¡No, qué va, se lo tienen bien merecido! A lo mejor sentirse un poco menos macho les quitan las ganas de violar a las tías…

Pero lo que yo he hecho es violarlos a ellos, ¿o no?

Le entró el ansia de irse de ahí cuanto antes.

Se vistió rápidamente. Jack se había quedado dormido. Art la seguía con los ojos, con mirada resentida.

Le desató las muñecas a Jack, haciendo caso omiso de las exigencias de Art de que lo desatara a él también. Si lo hacía era capaz de darle una paliza para vengarse. No, ya lo desataría Jack cuando se despertara.

Salió precipitadamente de la habitación.

En la calle el cielo empezaba a iluminarse sobre los montes con el inminente amanecer. Preguntando, le dijeron que el mejor sitio para encontrar un taxi era frente al hotel Magaluf Playa. Efectivamente, allí encontró varios taxis haciendo cola para llevar a los turistas con vuelos tempranos al aeropuerto.

En diez minutos estaba de vuelta en el chalet de los Santillana. Se metió en la cama diminuta de su cuarto diminuto y se quedó dormida instantáneamente.